BMW i8 Roadster. ¿Éste es el futuro del automóvil?

BMW i8 Roadster

Llevamos ya un buen trecho recorrido desde que entramos en el Siglo XXI. Suena tan a ciencia ficción como mencionar que hemos llegado al año 2018. Recuerda a las típicas películas de Hollywood, con futuros alternativos catastróficos como aquella protagonizada por Keanu Reeves, ambientada en el año 2021: Johnny Mnemonic. Un futuro caótico y con gran parte de la población bajo una enfermedad causada por el vasto torrente de información que se genera que se filtraba y asimilaba por el cerebro, como parte interesante de la trama.

No hemos llegado a implantarnos microchips en el cerebro como Johnny Mnemonic, al menos todavía. aunque si lo hiciéramos, tendríamos una capacidad de almacenamiento mucho mayor que los 160 GB del protagonista. De hecho, ese vasto torrente de información existe actualmente; el famoso ‘Big Data’. Pero se gestiona de una forma muy diferente mediante una computadora o a través de un dispositivo al que llamamos ‘teléfono inteligente’ pero que resulta mucho más que un simple teléfono. Vamos camino de un futuro similar, ‘megaconectado’ y con unas cantidades de información desproporcionadas, pero sin tanto catastrofismo y sin implantes. Al menos, según los estándares de comienzos de 2018.

BMW i8 Roadster frontal

Pero en pleno Siglo XXI, viendo en el calendario fechas que hasta hace poco sólo aparecían en el cine, hay cosas que siguen sin cambios o al menos, sin cambios especialmente grandes. Seguimos cocinando mediante calor en sartenes –muchos, todavía con fuego– y no comida deshidratada como vaticinaban unos cuantos. Las ciudades no son ‘megaestructuras’ donde cientos de miles de personas viven apiñadas con los servicios justos. El cielo sigue siendo azul –por ahora– y los coches no vuelan. Es más, los coches son una de las cosas de la vida cotidiana que menos ha cambiado. Básicamente, son iguales a los automóviles de hace 50 años. Equipan motores de combustión, ruedas de caucho, se fabrican principalmente con metal e incluso los diseños son muy similares.

Existen muchos ejemplos para comparar y comprobar la evolución de un invento que influye en la sociedad como pocos. Como exponente de lo que decimos podemos usar el Volkswagen Golf, un modelo que se lanzó en la década de los 70 y cuyas últimas generaciones apenas tienen diferencias. La mayor evolución en la industria del automóvil ha sido la implantación masiva de la electrónica y la popularización de los modelos con tecnología híbrida –propulsores compuestos por un motor de gasolina y otro eléctrico–. El resto, es básicamente igual.

BMW i8 Roadster

Hasta que llegó el BMW i8. Muchos pensarán que la revolución del automóvil es Tesla y en parte, tienen razón. Pero sólo en parte, pues lo más sorprendente de la firma norteamericana es su explotación de la tecnología eléctrica y su brutal aceleración –hemos tenido un pequeño contacto con un Tesla Model X 100D, podemos confirmarlo–. El BMW i8 va más allá de la ‘simple’ explotación de la electricidad; su diseño, los materiales empleados, la fabricación e incluso la propia planta donde se ensambla –funciona con gran parte de la energía procedente de fuentes renovables– son un mundo aparte. Se trata de un automóvil rompedor y hasta incomprendido, siempre arrastrando críticas por su ‘falta de potencia’ sin que nadie, o casi nadie, se fije en todo lo que rodea este modelo. La propia BMW afirmó en 2013 que el BMW i8 era el coche más innovador que habían creado nunca. Tan sofisticado y fuera de los común, que crearon una submarca para comercializar el modelo y toda una familia que está formada por el BMW i3 y que debería recibir nuevos miembros con el tiempo.

El i8 es un compendio de tecnológico y técnico al alcance de muy pocos. Su estructura se compone de dos módulos, uno para el bastidor fabricado en aluminio –acoge trenes rodantes, dirección, motor y la plataforma– y una célula de seguridad para el habitáculo fabricada en CFRP –Carbon fiber Reinforced Plastic–. El diseño superfuturista está muy influenciado por soluciones aerodinámicas funcionales y todos los sistemas equipados se han desarrollado para obtener la máxima potencia, con la mayor eficiencia. sirva como ejemplo sus cifras: 374 cv y 53 kilómetros de autonomía eléctrica, velocidad máxima de 250 km/h y un consumo homologado de 2,1 litros. No es un consumo especialmente creíble debido a ser un dato obtenido mediante la normativa NEDC, pero aunque fueran cinco litros sería un dato tremendamente bueno.

BMW i8 Roadster

Las cifras de que comentan son las del modelo actual, recién renovado aprovechando el lanzamiento del BMW i8 Roadster. Uno de los coches más esperados de la marca alemana y una vuelta de tuerca bastante pasional a un coche, que a pesar de todo lo que se ha dicho hasta ahora, peca de ser un poco artificial –tanta tecnología es lo que tiene–, aunque sólo un poco. Además, haber perdido el techo también ha servido de excusa para aumentar su espectacularidad, así como su eficiencia y las prestaciones. Apartados que ya de por sí eran destacables en uno de los modelos híbridos más especiales del mercado.

El moto sigue siendo el mismo ‘eDrive’ de antes. Un grupo propulsor compuesto por un tres cilindros gasolina de 1.499 centímetros cúbicos turbo con 213 cv, asistido por un motor eléctrico que para ocasión, aumenta la potencia hasta los 143 cv –12 caballos adicionales–. Se mejora, no obstante, el rendimiento energético del tricilíndrico –menos ruidos y emisiones– y la batería de iones de litio aumenta su capacidad hasta los 34 Ah. Alcanza los 105 km/h con el motor eléctrico en modo híbrido, pero seleccionando el modo ‘eDrive’ –sólo eléctrico–, puede alcanzar los 120 km/h. El 0 a 100 km/h lo completa en 4,4 segundos.

Habitáculo del BMW i8 Roadster

La condición de Roadster conlleva algunas modificaciones adicionales, como tarado específico de suspensiones y del control dinámico de estabilidad, el montaje de unas llantas de 20 pulgadas que pesan un kilo menos que las más ligeras disponibles hasta el momento y un equipamiento de primer nivel. Destacar la conectividad total con los sistemas del coche. Volviendo al comienzo de esta historia, y recuperando ese futuro alternativo repleto de flujos de datos de información, el BMW i8 Roadster –y el coupé­– permite saber casi cualquier cosa del coche a través del teléfono, planificar rutas de forma inteligente –con paradas en puntos de recarga o estaciones de servicio–, se puede compartir el viaje en tiempo real, conocer estado del tráfico, hoteles, parking y diversos lugares de destino en tiempo real…

El BMW i8 Roadster es una nueva vuelta de tuerca al concepto que los alemanes presentaron en 2013. Sigue teniendo ruedas, volante y pedales, eso es cierto. También sigue consumiendo combustible fósil. Pero como se ha dicho anteriormente, representa una auténtica innovación tanto por el propio coche en sí, como por todo lo que le rodea, en uno de los sectores más conservadores de la industria.


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