BMW M3 Sport Evolution. Auténtico Grupo A de la FIA

BMW M3 Sport Evolution

Durante la época de los 80 y parte también de los 90, se estableció una normativa en competición –venía de antes, con algunas variaciones– que derivó en una generación de automóviles, que no ha vuelto a tener réplica. Por aquel entonces, todo el que quería competir, debía hacerlo, por reglamento, usando como de partida un modelo de producción. Según el campeonato, se establecía un número concreto de unidades fabricadas para evitar que las marcas crearan coches de casi de carreras, en una tirada muy baja.

Los fabricantes, con la intención de contar con la mayor ventaja posible y de poder tener una base competitiva sobre la que trabajar, comenzaron a lanzar versiones deportivas muy especiales de sus modelos más populares o de aquellos, sobre los que recaería la labor de verse las caras con diversos rivales en competición. Es posible, muy posible, que te suenen nombres como Ford Sierra RS Cosworth, Lancia Delta HF Integrale o Subaru Impreza STi 22b. Todos ellos eran modelos ‘de homologación’, versiones creadas para cumplir con la normativa y tener una base con muchas más posibilidades en competición.

BMW M3 Sport Evolution

Aquella norma se acabó por abolir y nunca más se retomó, haciendo desaparecer esos modelos de las líneas de montaje, pero dejando para el recuerdo y como deseo para muchos aficionados, automóviles como el BMW M3. Efectivamente, el mítico M3 nació como un vehículo de homologación, como un coche de carreras adaptado a circular por las vías públicas a base de equipamiento y aislamiento acústico y térmico. Actualmente, el BMW M3 dista mucho de sus inicios, siendo un sedán de alta gama muy deportivo, pero no es un coche radical, ni mucho menos un automóvil derivado de competición.

Pero cuando se presentó en 1985, si que era un coche radical. O quizá la palabra radical no sea la correcta. Sería mejor decir ‘muy deportivo’. Realmente próximo a un coche de competición pues, como se ha dicho, nació con el objetivo de homologar la versión de carreras. BMW debía fabricar 5.000 unidades como mínimo, para poder competir en los campeonatos del Grupo A de la FIA, tras la desaparición de los desproporcionados Grupo B de rallyes –como el Lancia Delta S4 del que hablamos una vez–.

Capó del BMW M3 Sport Evolution

Que nos hayamos centrado en el BMW M3, se debe a la aparición de una unidad a la venta. Pero una unidad muy especial que merece toda nuestra atención, pues Parkway Specialist Cars, un especialista británico en coche de alta gama, tiene en su stock un M3 Sport Evolution –conocido también como M3 EVO III–. Se trata de la versión más radical y escasa de todas las creadas sobre el modelo. únicamente se fabricaron 600 ejemplares para todo el mundo, siendo la última evolución de la primera generación del M3.

La unidad que tienen en Parkway es excepcional; su estado es de concurso. Se trata del chasis número 139 y ha tenido un total de cuatro propietarios –algo normal en este tipo de automóviles–, aunque sólo tiene 127.000 kilómetros. Eso sí, para llevártelo a casa necesitas 163.500 euros –en su época costaba el equivalente a 86.000 euros actuales, aunque no sabemos exactamente cómo funcionan las equivalencias–.

BMW M3 Sport Evolution tres cuartos delantero

No en balde, El BMW M3 Sport Evolution recibía modificaciones de importancia, con el objetivo de aumentar las prestaciones en circuito tanto a nivel de motor com de chasis. Retomando la historia donde la hemos dejado anteriormente, el primer BMW M3 se presentó en el Salón de Frankfurt de 1985 creando mucha expectación a su alrededor. Tanto por su estética como por sus prestaciones. Hoy parece un coche hasta discreto, pero en 1985 era un coche casi de carreras. Y un mundo completamente aparte respecto al resto de modelos que daban forma a la gama del BMW Serie e30 –conocido así por el código interno de la marca–.

Cuando BMW puso este coche en circulación, sólo se tenía la intención de fabricar las unidades necesarias para su homologación, es decir, 5.000 ejemplares. Cuando finalizó la fabricación de la primera generación del M3, habían salido de la línea de montaje un total de 17.970 unidades. Un éxito más que evidente.

Motor del BMW M3 Sport Evolution

Parte de la culpa de este enorme éxito, obviando que se trata de un BMW deportivo y especial, hay que buscarla en su propulsor. Un encargo al departamento BMW Motorsport GmbH que tuvieron listo en apenas dos semanas. Era un cuatro cilindros de 2.302 centímetros cúbicos cuyo bloque partía directamente del empleado en Fórmula 1 por el equipo Brabham en 1983 y con el que ganó Nelson Piquet el campeonato de ese año. Rendía 200 cv a 6.750 rpm y 240 Nm a 4.750 rpm. Sus prestaciones, en la cumbre de aquellos años, paraban el crono en 6,9 segundos para el sprint, cubría el kilómetro con salida parada en 27,2 segundos y alcanzaba los 238 km/h. Se hizo famoso también por una particularidad propia de coches de competición. Su caja de cambios Getrag de cinco relaciones, tenía la primera velocidad hacia atrás, donde debería estar la segunda marcha en un coche convencional. Un tipo de cambio derivado de competición y denominado como ‘dog leg’ –pata de perro por su ‘similitud’, a la posición que toma las patas de un perro cuando van a orinar–.

El caso es que estas son las cifras del BMW M3 ‘normal’. El BMW M3 EVO III iba un poco más allá. Fue la versión más exclusiva de la primera generación –sin contar con la versión de homenaje a Johnny Cecotto, aunque este era menos potente con 215 cv– y se puso en circulación en 1990. Contaba con modificaciones enfocadas, como se ha dicho anteriormente, para hacerlo más rápido y eficaz.

Interior del BMW M3 Sport Evolution

Por un lado, la cilindrada llegaba a los 2.500 centímetros cúbicos, 2.467 centímetros cúbicos exactamente. Recibía árboles de leva con más cruce, colectores con más diámetro, pistones refrigerados por chorro de aceite y válvulas más grandes –las de escape huecas y rellenas de sodio– así como un escape de titanio. La potencia pasa a 238 cv y las prestaciones mejoraron en el 0 a 100 km/h cuatro décimas –6,5 segundos para el Sport Evolution–, el kilómetro desde cero pasaba a completarse en 26,7 segundos y la velocidad máxima llegaba a los 248 km/h.

Se aligeró el peso en un total de 35 kilos cambiando ciertos componentes como los pasos de rueda delanteros, el deflector delantero, el portón trasero y el alerón trasero. Se montan nuevos apéndices aerodinámicos regulables y además, en el habitáculo, se integró un acabo má racing, con cinturones rojos, asientos más deportivos con reposacabezas integrados y tanto volante como selector del cambio se tapizan en piel vuelta.

En definitiva, el BMW M3 Sport Evolution contribuyó sobremanera a forjar aún más la leyenda del modelo, aunque haya cambiado sustancialmente hasta el día de hoy.


 

BMW M3 Sport Evolution. Auténtico Grupo A de la FIA
Valora este post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *