Describir un coche deportivo puede suponer algo un poco complicado. Parece sencillo y la simple palabra ‘deportivo’ debería bastar, pero no es así.

Un coche deportivo puede ser muchas cosas. Puedes ser un utilitario, un compacto o incluso un monovolumen o un SUV según los estándares actuales, aunque también según la persona a la que preguntes, estos coches nunca podrán ser deportivos.

Si nos basamos en la percepción que el común de los conductores tiene de estos automóviles, deberíamos decir que un coche deportivo es aquel cuyo motor es muy potente, pero que además tiene una carrocería de diseño agresivo, generalmente para dos personas, muy poca altura y mucha anchura, caros de adquirir y mantener e incluso un símbolo de estatus. Un tipo de automóvil representado a la perfección por marcas como Ferrari o Lamborghini.

No obstante, dicha descripción, aunque concuerda con muchos coches deportivos, no es la única y con ella dejamos fuera de lo que sería un coche deportivo a muchos otros automóviles.

Entonces, ¿Que es un coche deportivo? Pues aquel que permite a su conductor disfrutar de su conducción, con un bastidor y un motor diseñados para circular a velocidades elevadas acompañado de una imagen agresiva y llamativa.