Kode 0. El nuevo trabajo de Ken Okuyama tras el Kode57

Kode 0 Pebble Beach

El sector premium y de alta gama siempre ha resultado un mundo aparte. Aquí, si tienes el dinero, tienes lo que quieras o casi. El mercado de las joyas es muy prolífico a estas cosas de tener, pago de cantidades de dinero muy elevadas mediante, lo que se quiera. Los afortunados clientes de este sector suelen gustar de tener creaciones únicas. Algo que se puede encontrar también en el sector del automóvil, aunque aquí hay muchas cosas a valorar y no sólo el dinero.

Cuando se comenzó a fraguar la historia del automóvil, hace nada menos que 130 años aproximadamente, todo se hacía bajo encargo y a gusto del consumidor. En definitiva, los primeros coches no eran más que carruajes de caballos a los que se acoplaba un vetusto y primitivo motor de combustión interna. Sabiendo que los carruajes de los más pudientes siempre se fabricaban a mano y bajo características muy específicas exigidas por sus compradores, es fácil entender que con los automóviles se hacía lo mismo.

Todo cambió cuando Henry Ford estableció la fabricación en cadena y los coches comenzaron a ser construidos y vendidos a miles, y no a decenas como venía siendo normal. Algo lógico cuando pasaron de costar entre 2.000 y 4.000 dólares (a comienzos de los años 20, y esto eran los baratos), a tener un precio de entre 800 y 1.000 dólares. Desde aquel momento, todo el que quería ser competitivo y vender muchos coches, tuvo que pasarse a la fabricación en serie y los vehículos bajo pedido, quedaron sólo para aquellos con una cuenta bancaria exageradamente grande y fabricantes muy exclusivos.

Coches de alta gama

Los coches bajo encargo han seguido existiendo hasta nuestro días, nunca desaparecieron. Pero claro, sus precios son astronómicos y no todo el mundo puede permitírselos. Dentro de los productos premiun y de alta gama también hay clases… así funciona el capitalismo y el consumismo, por mucho que haya gente en contra de ello.

El caso es que hoy día, para poder fabricar un coche bajo pedido y súper exclusivo, las cosas son muy complicadas. Hay que homologar diversos componentes como equipo de iluminación, hay que certificar la seguridad de su estructura, cumplir con las normas medioambientales y un sinfín de trámites más que elevan el coste de uno coche de este estilo, un ‘one-off’ como se les denomina en el mundillo, hasta límites mareantes. Por eso, es muy común que como base de partida, se use un automóvil ya homologado anteriormente y se le efectúan algunos cambios.

Bueno, decir algunos cambios sería poco real, ya que en ocasiones se modifica prácticamente la totalidad del coche, cómo podría ser el caso que nos ocupa y que ilustra las imágenes. Se trata del Okuyama Kode 0, un deportivo espectacular del que sólo se harán cinco unidades al precio de 1,5 millones de euros. Pero no es todo, pues necesitas añadir nada menos que un Lamborghini Aventador para que el señor Okuyama se haga uno de esos cinco ejemplares. Es decir, a ese millón y medio hay que sumarle 366.526 euros que cuesta un Aventador nuevo y sin extras. También puedes adquirir uno usado, lo que rebajaría el coste aunque.

Ken Okuyama

Ken Okuyama, creador del coche que se puede ver en las imágenes, es conocido en el mundo del automóvil por ser el responsable de diseñar o al menos, participar en su desarrollo, coches como el Porsche 996 (el 911 de principios de la década del 2000), el Ferrari LaFerrari, el Maserati Quattroporte o el espectacular Ferrari P4/5 fabricado en exclusiva para un adinerado cliente llamado James Glickenhaus. Ha trabajado para grandes fabricantes como General Motors y ahora, por libre desde 2016 con su empresa Okuyama Design, se dedica a ofrecer automóviles súper exclusivos y por encargo.

No obstante, para poder ofrecer un coche exclusivo y único, necesita usar como base de partida un coche ya homologado al no poder hacer frente a los costes que conlleva. En realidad, sí puede hacer frente a los costes, pero el precio final del coche sería excesivo y nadie podría comprarlo. Elementos como los faros, son especialmente costosos de homologar y eleva el precio del coche en exceso. Desarrollar un motor es otro de los apartados que más costo supone cuando hablamos de un coche.

Así, por tanto, bajo el Kode 0 de Ken Okuyama se esconde una estructura tubular y un chasis monocasco de fibra de carbono procedente del Lamborghini Aventador, junto al motor V12 de 6.5’’ centímetros cúbicos y 700 CV. Suspensiones, frenos, dirección y el habitáculo al completo (aunque personalizado) también son del deportivo italiano que por cierto, fabrica Audi bajo estándares de calidad muy elevados.

 



Fotos del Kode 0



Kode 0. El nuevo trabajo de Ken Okuyama tras el Kode57
Valora este post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *