Singer y Williams se unen para hacernos soñar

El Porsche 911 es uno de esos coches icónicos que, sin que realmente nadie sepa exactamente como, se ha convertido en sueño de muchos. Pero no sólo eso, la prensa especializada lo ha encumbrado en multitud de ocasiones a lo más alto entre los deportivos de su especie y la legión de seguidores acumulada a lo largo del mundo es, literalmente, gigantesca.

Con su inconfundible silueta, el Porsche 911 es objetivo de envidias, el espejo en el que muchos se miran, el rival a batir y objeto de colección. Hablamos de un coche con una configuración propia del pleistoceno automovilístico, capaz de batir a cualquiera que pretenda robarle protagonismo. Pero, lo más llamativo, es que no se trata del deportivo más rápido del mercado, ni el más eficaz.

Porsche ha sabido conjugar en un solo automóvil la deportividad más pura, esa que buscan muchos conductores, con una eficacia máxima y algo que pocos pueden siquiera imaginar: una fiabilidad a prueba de bombas. Es realmente fácil encontrar unidades con muchos años a sus espaldas y cientos de miles de kilómetros en su marcador. Pero sobre todo, han sabido mezclar todo eso, con tecnología y sensaciones.

Dejar claro que no, no es un artículo patrocinado, pero hay que ser sinceros y justos. Las cosas son como son, no se pueden cambiar por el simple conveniencia. No obstante, hay muchos que piensan que se puede mejorar. Por ejemplo, si preguntamos a un purista de Porsche, muy seguramente hablará de los motores refrigerados por aire y su característico sonido. Una configuración mecánica que la marca abandonó por el aumento de prestaciones, siendo necesaria la instalación de una refrigeración líquida.

Siendo un cambio tan marcado no gustó a todo el mundo y las críticas no se hicieron esperar. El caso es que Porsche tenía una buena excusa para justificarse, pero muchos han seguido añorando aquellos ‘air cooled’ y han surgido especialistas que han sido capaces de exprimir esos motores hasta límites insospechados. ¿Podría ser perjudicial para la famosa fiabilidad de Porsche? El caso es, que no parece ser así.

Hay un especialistas que ha sido capaz de cumplir con los sueños de los puristas, exprimiendo los ‘air cooled’ al máximo, sin perder la esencia de los ‘viejos’ Porsche: Singer Vehicle Design. El trabajo de este taller estadounidense es, simplemente, espectacular. Han sabido mantener el encanto y el romanticismo del 911 refrigerado por aire, combinándolo con los últimos desarrollos, la máxima calidad y una personalidad desbordante. Pero Singer no trabaja sobre modelos nuevos, Singer trabaja siempre sobre la base de los Porsche 964. La penúltima generación del 911 refrigerado por aire lanzada en 1988 y fabricada hasta 1993, cuando apareció el apreciado 993.

Todo lo que sale de los talleres de Singer Vehicle Design es lo que se conoce como ‘restomod’. Una actualización de un vehículo antiguo, manteniendo muchas características originales, mejorando muchas otras y añadiendo cosas si es necesario. Una forma de entender el vehículo clásico muy yankee, pero poco extendida en Europa –donde destaca Alfaholics y sus trabajos sobre Alfa Romeo–.

Son capaces de dejar con la boca abierta a casi cualquier aficionado con sus trabajos, pero su última criatura ha ido mucho más allá. No hay palabras para describir lo desarrollado por estos ingenieros americanos, cuyo gusto sólo puede ser definido como exquisito. No sólo en lo estético, sino también en lo referente al apartado técnico y mecánico.

No es ninguna sorpresa, sabíamos que andaban enfrascados en algo gordo, pero no por ello resulta menos interesante, ni menos sorprendente. La verdad es que podríamos decir que se trata de una obra de ingeniería digna de ser expuesta en un museo. Sin ir más lejos, partiendo de un Porsche 964 de 1990, han creado uno de los Porsche 911 ‘aircooled’ más impresionantes del mercado. Único en el mundo, al menos por el momento. Una unidad de encargo totalmente excepcional.

El propietario de esta joya se llama Scott Blatter y ahora mismo, es la envidia del mundo entero. Su coche se ha transformado en un automóvil que no sólo destaca estéticamente, también lo hace por prestaciones. Se ha contado con la colaboración de Williams Advanced Engineering –si, los de la Fórmula 1– y de nada menos que Hans Mezger, el mítico ingeniero de Porsche que fue partícipe del primer boxer de seis cilindros creado por la marca y de algunos motores de Porsche para Le Mans. Y no sólo eso, pues las victorias en Le Mans están más presentes aún con la colaboración de Norbert Singer –sin relación con el especialista–, responsable junto a Mezger de las victorias de Porsche en el mítico trazado francés.

Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que estamos ante un coche casi nuevo. Un proyecto de ingeniera que va más allá de ser un ‘simple’ restomod. Por ejemplo, se ha hecho uso de dinámica computacional de fluidos –CFD– para optimizar la aerodinámica del coche, lo que ha resultado en nuevos paragolpes y un spoiler trasero inspirado en el más que reconocido Porsche 911 2.7 Carrera RS, para canalizar mejor todo el flujo de aire.

Otro de los apartados donde se ha hecho especial hincapié es en la reducción de peso. Se ha trabajado de tal manera, que se ha logrado dejar el conjunto en 990 kilos. Para ello, ha sido necesario recurrir a fibra de carbono, magnesio y titanio. También se ha desarrollado un sistema de suspensión más ligero y con nueva geometría y BBS Motorsport, es el responsable de unas de las mejores réplicas de las clásicas llantas Fuchs fabricadas en magnesio forjado, con 18 pulgadas, estructura monobloque y tuerca central.

Espectacular se mire por donde se mire, pero la auténtica joya de la corona está colgada, como en todo 911, por detrás del eje trasero. Evidentemente hablamos de su motor, un boxer de seis cilindros y 3,6 litros original del 964 del ‘90, completamente reconstruido. Los cuatro árboles de leva son nuevos, las culatas se han rediseñado, el circuito de aceite se ha estudiado al detalle y se ha modificado, se añaden bielas de titanio, los cuerpos del acelerador son nuevos y fabricados en aluminio y toda la admisión es de fibra de carbono. El resultado es un propulsor capaz de girar hasta 9.000 rpm y de rendir 507 CV.

Hewland pone su granito de arena con una caja de cambios manual de seis relaciones fabricada en magnesio, el mismísimo Chris Harris ha colaborado ofreciendo algunas opiniones y comentarios y Michelin pone el calzado, unos Pilot Sport Cup 2. Alucinante.


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